lunes, 29 de octubre de 2012

Inicio, desarrollo y cierre


La organización de la enseñanza distingue tres etapas fundamentales:
Inicio:  es el momento de motivación y de contacto con los aprendizajes previos de  alumnos y alumnas. Se presenta el tema de la clase, se estimula la formulación de  preguntas de las y los estudiantes, se comparten experiencias y se entregan las  consignas necesarias para el trabajo que se realizará. Generalmente, los alumnos y  alumnas se introducen en la situación de aprendizaje a través de una actividad o  situación problemática que los conduce a experimentar la necesidad real de adquirir  un nuevo conocimiento. En esta etapa, además, deben explicitarse los aprendizajes  esperados que articulan la experiencia pedagógica que se va a desarrollar.
Desarrollo:  durante este momento, el profesor o la profesora despliega los nuevos
contenidos a través de las estrategias que ha planificado previamente, concretadas en
una secuencia de actividades significativas y pertinentes que intencionan los
aprendizajes seleccionados. Para propiciar la participación activa de alumnos y
alumnas durante este momento central, docentes, educadores y educadoras realizan
una labor intensa que implica preguntar, relevar, registrar, comentar, compartir y
reflexionar con alumnos y alumnas. Además, durante esta etapa es posible adoptar 
diversas modalidades de trabajo según los propósitos perseguidos con la labor que se
desarrollará.
Cierre: es el momento de sistematización, revisión y explicitación de lo aprendido. En
esta etapa debe favorecerse la reflexión metacognitiva orientada a que las y los
estudiantes verbalicen la facilidad o dificultad percibida en la ejecución de la tarea. Las
evidencias así obtenidas constituyen el punto de inicio de la próxima clase.

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